domingo, 13 de noviembre de 2011

Asai Ryoi



Solo vivimos para el instante en que admiramos el esplendor del claro de luna, la nieve, la flor del cerezo y las hojas multicolores del arce. Gozamos del día excitados por el vino, sin que nos desilusione la pobreza mirándonos fijamente a los ojos. Nos dejamos llevar- como una calabaza arrastrada por la corriente del río- sin perder el ánimo ni por un instante, esto es lo que se llama el mundo que fluye, el mundo pasajero.
Asai Ryoi
Narraciones sobre el mundo efímero de las diversiones.
Kyoto 1661




Katsushika Hokusai 1760 - 1849,  Edo - Japon

2 comentarios:

  1. No deja de admirarme la intemporalidad de la poesía japonesa y china. Y con que belleza y armonía se refleja en la pintura... ¡Me gusta esta entrada¡ Un punto de reflexión .

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  2. Cierto, y creo que es debido a esa paciencia innata oriental, tan distante de la vorágine occidental.Saludos

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